El Amor es la mejor medicina y la Lúz que más brilla

La Gran Era del Amor

domingo, 12 de junio de 2011

Vivir es compartir


Desde este, mi humilde blog, desearía realizar un llamamiento a todos los seres humanos: por favor, no maltraten ni abandonen a los animales, ellos también son nuestros hermanos menores, a ellos también los creó Dios.
Viven a nuestro lado, crecemos juntos, nos acompañan, ¡nuestros inseparables compañeros!. He tenido muy buenas y bonitas experiencias con los animales desde mi niñez, admirándolos siempre.
Hace varios años empecé a ir como voluntaria al Refugio que había en Punta Brava, que ahora ya no existe en ese lugar; lo hecho de menos, a pesar de que muchísima gente me decía que sentía pena al pasar por allí, y ver los perros atados.
Se que muchas personas no comprendían la labor que allí se desarrollaba, porque simplemente lo observaban, desde el exterior, como un innecesario estorbo; a muchas de esas personas les animé a acompañarme a conocer la tarea del Refugio y compartir el paseo de algún perro. Algunas aceptaron, muchas no: a las que aceptaron, les encantó la experiencia y algunas de ellas, en el presente, siguen yendo, al menos, una vez en semana.
Ese refugio se encuentra ahora en otro lugar: yo sigo yendo, no con tanta frecuencia como cuando iba a Punta Brava, pero sigo yendo, ¡son tan agradecidos!, y te miran con esos ojos que recompensa la experiencia.
Recuerdo cuando iba a Punta Brava, solía ir casi a diario, creo que me enganché, cada vez me sentía mejor colaborando con ellos. Los días que no podía ir, sentía que me faltaba algo ¡que largos paseos por la parte trasera del Loro Parque, conociendo los nombres de cada uno de aquellos perros, sus costumbres, sus hábitos...
Llegué a simpatizar tanto con ellos, que cuando alguno era adoptado, mi felicidad no era plena, pues resultaba probable, y habitualmente comprobado, que no volvía a compartir tiempo con ellos (usualmente su destino era Alemania).
Por mi mente transitan las imágenes de todas aquellas manifestaciones de las que participamos persiguiendo un propósito que jamás se concretó: la permanencia de aquellos animales en el entorno que les correspondía y que no debían de haber sido forzados a abandonar.
Afortunadamente y gracias a Dios, ahora están en un buen lugar.
Animo a todos a participar de este proyecto, y contribuir a dignificar la vida de los animales que conviven en este Refugio.

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